
Tantas veces mariposa
Hay quienes dicen que por las noches se transformaba en mujer
Me echo sobre la cama y cuento las tablas despintadas del cielo raso;imagino cuanta distancia me separa de las nubes.Vengo del aire y vuelvo al aire.Planeo con mis alas inconclusas el cielo,también inconcluso sin mi vuelo.Hago piruetas en el aire del que vengo;abro mis piernas intentando fundirme con el aire.¿Qué seducciones encenderán su deseo?.¿Qué caricias mantendrán erecta su pasión?.En ese levitar fatídico,mis alas vuelan en colores indecibles.

SANGRA UN CORAZÓN AGUERRIDO
la belleza...
..........TUS OÍDOS.....
LOS OÍDOS DE MI MEJOR AMIGA......
LOS OÍDOS DE MI HERMANA.....
Y AQUELLOS, MIS AMIGOS YA LO SABEN.....
.........ES LA VERDAD......
.........SE LOS DIJE CON AMOR........
........SIGUEN SIENDO MIS MISMOS GRANDES AMIGOS......
...........PERO, ALE ,...............
............MI MEJOR AMIGA ERES TU.......

Tengo una tristeza larga, que hace remolinos en los extremos del cielo.
Tengo una tristeza juguetona que se sienta y se cuelga de los arcoiris.
Tristeza Larga..
Tristeza juguetona.
Miro a mi tristeza como los niños observan las costras de sus rodillas.
La tristeza es la cicatriz después del dolor.
Y las cicatrices son el orgullo del que ha sobrevivido las heridas.
Tristeza orgullo.
Tristeza estandarte de mi dolor.
Mi tristeza me humedece cuando me acurruca en las lágrimas de los risueñores que golpean mi ventana
buscando algún consuelo para su destino alado.
Yo no les doy consuelo,
a cambio, les regalo la última palabra que leí en el testamento de mi abuelo.
Esa palabra que no se pronuncia por pudor y que navega en los aires del silencio.
Esa palabra que no digo a causa de mi tristeza.
He intentado dejarte tres veces.
Sabes bien cuanto deseo que abandones mi lecho,
no me dejas dormir contándome tus historias y tus versos improvisados.
¿Cómo quieres que te trate?.
Dime, al fin, ¿qué deseas de mí?.
Mi tristeza es caprichosa y no sabe lo que quiere.
Provoca al desconsuelo para que se meta con ella en mi cama.
Inventa palabras para mis oídos, ruidos y voces extrañas.
Mi tristeza camina conmigo por los adoquines de las calles que me conocen,
va jugueteando,
posándose en las ramas de los árboles
y en las ventanas cerradas de las casas,
la veo como se esconde tras las nubes y se siente dueña del cielo.
Ella dice que ha medido el infinito no sé cuantas veces
y que no es tan grande como la gente cree,
al menos, no más que ella.
Tristeza mentirosa.
Tristeza caprichosa.
No sé como aliviar el peso de llevarla encima,
cuando se le ocurre arrimarse a mi espalda.
Sobretodo por las mañanas,
cuando amanece sobre mí,
a veces presionando tan fuerte mi pecho que no hago más que llorar.
Tristeza pesada.
Tristeza malvada.
Deja que respire.
Suelta mi garganta.
Según su ánimo, tapa y destapa el sol,
se pone frente a él y me deja en sombras,
temblando de frío y oscuridad.
A veces, enmascara mi rostro,
y distorciona, según su gusto, mis sentidos.
No deja que hable con la gente
y me lleva lejos a un lugar sin flores ni estrellas.
Tristeza oscura.
Tristeza helada.
Deja que caliente mis manos con el calor de las sonrisas.
Perdóname el sol,
o, al menos, una estrella o una flor.
Deja que me levante una mañana sin tí.
Déjame liviana,tristeza pesada.
Tengo una tristeza que no me deja,
que se acuesta y se levanta conmigo todos los días.
A veces, ironiza, regalándome sonrisas,
y, otras, me desnuda para azotarme con sus látigos.
Mi tristeza me tiene aquí,
escribiendo necedades.
Tristeza vanidosa.
Te gusta que te nombre.
Tristeza engreída.
Ella enciende mis cigarrillos,
emite los sonidos que salen de mi boca.
A veces, me alimenta.
Otras veces me hace comer en exceso
y también vomitar.
Algunas veces, me mantiene impotente,
con nauseas y escalofríos.
Me domina mi tristeza.
Comienzo a aborrecer esta esclavitud.
He pensado aullentarte con mis venas abiertas.
Estoy segura que tendrás miedo de mi sangre.
No eres tan valiente.
Tristeza cobarde.
Nada conforma a mi tristeza,
a veces, se interna en mis ojos
y mi mirada queda fija en un punto inexistente.
Entonces, me pierdo, pensando en el filo de los cuchillos.
Tristeza despiadada.
¿Cuándo te marcharás?.
¿Sabes qué?,
si quieres mi sangre te la daré.
Espera que ponga aquí el punto final.
















Te dibujé a mi antojo,
rehice tu cuerpo con mis manos,
no perdoné un sólo rincón de tu territorio indomable,
mis labios perfilaron en ti mi deseo
hasta el roze de tu corazón indolente.
Pensé que emergerías entre las sábanas
rezando el credo de los amantes,
que con aromas de eternidad perfumarías mis jardines.
Y, aún sin deflorar, la pasión es sólo un bosquejo.
Ha arribado a mi noche, sin su maleta de promesas.En la embestida de sus silencios,
los sonidos nocturnos se asemejan a los clamores de la madrugada.
Se anticipa un amanecer en las comisuras de su boca.
Su mirada fugitiva, descansa en mi, después de la huída,
desde aquellos lugares donde sus ojos pretendieron la ternura.
Se desarma ahora la dureza en sus pupilas,
se desarma en su recorrido desde mis ojos,
su mirada detenida en mis labios,
inquietando mi cuello,
desnudando mis hombros
y todas las palabras de amor que melodían nuestro silencio.
Mis ropas, estropeadas por su mirada,
son ahora el desecho de mi soledad.
Los arapos del desenfreno visten
mi semi desnudez.
Ninguno dijo nada. El amor no se pronuncia.









Un dragón de fuego me acecha.
Me oculto tras las rejas de mi castillo.
El aire es un suspiro ardiente.
Me asomo tras las rejas de una de mis ventanas y veo el cielo teñido de rojo.
Cuido coincidir mis ausencias con las treguas del fuego exhalado.
Cuido coincidir mis presencias con algún cazador de dragones.

Gracias, Dulcemeis . . . adivinas mi deseo de volar.
Es que no quiero quedarme en la playa comiendo carroña.
Me niego al vuelo bajo y ligero.
Sólo quiero desplegar mis alas, aunque tropiece con las rocas.
Aunque mis alas sangren en mis vuelos fallidos.
Y la bandada, me exilie como a Juan Salvador.
Si el exilio no es más que el castigo por ser uno mismo. . . .
Prefiero el castigo . . .


Le conté una breve historia.
En realidad, una larga historia, pero resumida en muy pocas palabras.
Desde entonces, adivina hasta mis pensamientos.
Con la misma sonrisa con que me dio la bienvenida "al mundo de los seres humanos"; un buen día en que yo lloraba, me dijo: "¿te hago llorar?". "¡Qué!, ¡si ya estoy llorando!"- le respondí. Y sólo dijo: "como la rosa del Principito". Agaché la cabeza entre sollozos, él no dejo de guardar silencio, como si supiera que era ese un llanto necesario, el llanto verdadero, no el llanto que le estaba mostrando. Después de un momento, sólo levanté mi vista para preguntarle: "¿Cómo pudiste saberlo?." Sonrío con ternura, pero no respondió.
"Compañera - me dice - lo que sientes, jamás, pero jamás está equivocado"
Con una sonrisa recibe mis carcajadas.
Con una sonrisa enjuga también mis lágrimas.
Con una sonrisa me pidió que no hablara sobre él en mi blog.
No diré nada más.
Sólo sé que adivino su sonrisa, cuando lea que escribí sobre su sonrisa.
Es que, compañero, no lo he olvidado, "lo que siento jamás, pero jamás está equivocado".
